Cuando los productos pierden valor en el mercado, las empresas deben ajustar el valor de sus inventarios para reflejar esta realidad. Esta situación puede originarse por obsolescencia, caída de precios, daños o aumentos en los costos para terminar o vender la mercancía. Tanto la contabilidad como la legislación fiscal establecen reglas específicas para manejar este tipo de ajustes.
Requisitos contables para ajustar el inventario
Desde el punto de vista contable, las Normas de Información Financiera (NIF), específicamente la NIF C-4, indican que los inventarios deben valuarse al menor entre su costo original y su valor neto de realización. Este valor representa el monto que la empresa espera obtener por la venta de los bienes, restando los costos necesarios para terminar y comercializar los productos. Cuando el valor recuperable del inventario es inferior a su costo, se reconoce una pérdida que debe registrarse en ese mismo periodo como parte del costo de ventas. Es decir, la contabilidad exige reflejar inmediatamente cualquier deterioro, incluso si el producto aún no ha sido vendido.
Tratamiento fiscal del ajuste en inventarios
En el ámbito fiscal, las reglas son distintas. La Ley del Impuesto sobre la Renta (ISR) permite valorar los inventarios utilizando, según el caso, el valor de reposición, el valor de realización o el valor neto de realización. No obstante, este ajuste no tiene efectos fiscales inmediatos si el inventario sigue en poder de la empresa. Aunque contablemente puede reconocerse una pérdida por deterioro, para que esta sea deducible fiscalmente, es necesario cumplir ciertos requisitos establecidos en el Reglamento de la Ley del ISR. Entre ellos, se encuentra la destrucción o donación de la mercancía deteriorada. De no realizarse este procedimiento, el ajuste contable no generará un beneficio fiscal en el periodo correspondiente.
Diferencias clave entre lo contable y lo fiscal
En contabilidad, el objetivo es reflejar con precisión la situación financiera de la empresa, registrando las pérdidas en el momento en que se identifican. En cambio, fiscalmente, el enfoque está en la protección de la base gravable. Por eso, los efectos de la disminución en inventarios no siempre se reconocen de forma inmediata en el cálculo del impuesto.
Conclusión
El ajuste en el valor de los inventarios por deterioro o baja de precios es un proceso necesario para mantener la información financiera actualizada y realista. Sin embargo, es importante distinguir entre las normas contables y las fiscales, ya que sus efectos y requisitos son diferentes. Un manejo adecuado de estos aspectos permite evitar errores en la contabilidad y diferencias no conciliadas en la declaración fiscal.