La reducción de la jornada laboral en México ya tiene una ruta definida. Entre 2027 y 2030, la semana laboral pasará gradualmente de 48 a 40 horas. El 2026 será un año de preparación normativa y operativa, ya que la reforma será integrada tanto en la Constitución como en la Ley Federal del Trabajo (LFT). La medida no permitirá reducción de salarios ni afectación a prestaciones, por lo que las empresas deberán ajustar procesos, turnos y sistemas de control sin modificar la remuneración.
Periodo de transición: qué ocurrirá en 2026
Aunque el recorte de horas aún no aplicará, 2026 será clave porque se presentará, discutirá y publicará la reforma. Las empresas y despachos contables deberán aprovechar el año para actualizar contratos, revisar turnos y preparar sus sistemas de asistencia y nómina. Será el momento ideal para anticipar impactos financieros, operativos y de productividad.
Calendario de reducción progresiva
El plan oficial prevé una disminución escalonada del tiempo de trabajo:
• 1 de enero de 2027: máximo de 46 horas semanales
• 1 de enero de 2028: máximo de 44 horas
• 1 de enero de 2029: máximo de 42 horas
• 1 de enero de 2030: máximo de 40 horas
Este ajuste gradual permitirá que organizaciones y trabajadores adapten sus procesos sin frenar operaciones.
Jornada diaria y horas extra: nuevas reglas
La propuesta reconoce la semana de 40 horas como un derecho. Se mantienen las jornadas diurna, nocturna y mixta, pero con límites semanales menores. Las empresas deberán reorganizar su jornada diaria —por ejemplo, esquemas de cinco días de 8 horas— sin rebasar el tope de cada año.
Un cambio estructural será el nuevo límite diario: la suma de jornada ordinaria y extraordinaria no podrá exceder 12 horas por día.
El esquema de horas extra quedará entre 9 y 12 horas semanales, voluntarias, con un máximo de 4 horas al día y pagadas al menos al doble.
Salarios, personal vulnerable y ajustes internos
El Gobierno enfatizó que la reducción no podrá implicar disminución salarial ni eliminación de prestaciones. Esto traslada el reto hacia la eficiencia operativa, productividad, automatización y planeación de turnos.
La reforma también refuerza la protección a trabajadores menores de edad —prohibiendo tiempo extra— y recuerda que las horas adicionales serán voluntarias. Las empresas deberán actualizar políticas internas para evitar presiones indebidas o simulaciones de registro.
Impacto para empleadores, contadores y áreas de nómina
2026-2030 será un periodo de ajustes profundos. Contadores y responsables de nómina deberán:
• Rediseñar tabuladores y contratos con los nuevos máximos semanales
• Configurar sistemas de asistencia compatibles con el límite de 12 horas por día
• Verificar criterios para horas extra voluntarias
• Modificar políticas internas para evitar horas no registradas o no pagadas
El objetivo será cumplir sin riesgos legales y, al mismo tiempo, mejorar la gestión del tiempo de trabajo.
Conclusión
La transición hacia la semana laboral de 40 horas cambiará la forma en que las empresas mexicanas organizan su operación diaria. Prepararse desde ahora permitirá implementar turnos más eficientes, cuidar el clima laboral y evitar contingencias legales en los próximos años. Anticiparte será clave para mantener productividad y competitividad.