El escenario para el ingreso de unidades motrices extranjeras al país ha experimentado una transformación radical. Con la llegada del nuevo año, se han desactivado los canales preferenciales que permitían la legalización simplificada de vehículos, estableciendo un marco de control mucho más estricto y apegado a la normativa tradicional.
El cierre de la ventanilla extraordinaria
Mediante la publicación oficial de cierre de ciclo, se ha decretado la invalidación total de los acuerdos que facilitaban la nacionalización de unidades de procedencia externa. Este movimiento pone fin a un periodo de cuatro años donde la regularización fue la norma, estableciendo el 31 de diciembre de 2025 como la fecha de corte irrevocable para dichos beneficios.
Con un registro de casi 3 millones de unidades incorporadas formalmente al patrimonio nacional, el Gobierno Federal determina que la fase de ordenamiento ha concluido. El impacto es nacional, pero se siente con mayor fuerza en las entidades fronterizas y con alta densidad de población migrante, donde este programa era un pilar de la economía local.
Marco normativo y fin de convenios regionales
La transición hacia 2026 implica que ya no existen "atajos" administrativos. Todo procedimiento de internación al país ahora se rige exclusivamente por la Ley Aduanera. Un punto crítico es el fin del convenio de importación temporal en el estado de Sonora, el cual no fue renovado, eliminando los privilegios especiales que existían en dicha región para la circulación de vehículos extranjeros.
Razones detrás de la nueva política
La autoridad justifica este cierre bajo la premisa de que la permanencia de estos esquemas excepcionales podría generar distorsiones en el mercado automotriz formal y fomentar irregularidades en la cadena de suministro. Al centralizar la regularización bajo reglas ordinarias, se busca un control de seguridad pública más robusto y una fiscalización transparente sobre cada unidad que ingresa al territorio.
Conclusión
Estamos ante un retorno a la rigidez institucional en materia de comercio exterior automotriz. El cierre de esta política transitoria obliga a los usuarios y empresas a replantear sus estrategias de adquisición de vehículos, ya que los costos y procesos para la importación definitiva ahora se ajustarán estrictamente a los aranceles y requisitos generales. La ventana de oportunidad se ha cerrado, dando paso a un sistema donde la legalidad y el cumplimiento aduanero estándar son la única vía posible.