El panorama de las inversiones en México ha dado un giro con la implementación del Plan México, un decreto diseñado para dinamizar la economía mediante incentivos fiscales. Aunque la propuesta de deducción inmediata suena atractiva para cualquier tesorería, la realidad financiera exige un análisis más profundo para determinar si este beneficio realmente supera a la depreciación tradicional.
Los Pilares del Plan México en 2026
Este estímulo no se limita a la compra de maquinaria; busca transformar la estructura operativa de las empresas a través de tres ejes fundamentales:
• Deducción acelerada de activos fijos nuevos.
• Incentivos por inversión incremental en capacitación de personal.
• Beneficios por gastos destinados a la innovación tecnológica.
Deducción Inmediata: ¿Ahorro Real o Espejismo Financiero?
El decreto establece porcentajes de deducción que varían según el año de ejecución. Para el periodo 2025-2026, los beneficios son máximos. Por ejemplo, en equipo de cómputo, se permite deducir hasta el 88% del valor de forma inmediata. Sin embargo, para que este movimiento sea válido, el contribuyente debe mantener el uso de los bienes por al menos dos años y cumplir con requisitos estrictos de cumplimiento ante el SAT.
La Batalla de las Tasas: WACC vs. Inflación
Para decidir si conviene aplicar el estímulo, el factor decisivo es el análisis del Valor Presente Neto (VPN). No es lo mismo ahorrar impuestos hoy que a lo largo de cuatro años.
• Si tu empresa busca rentabilidad (WACC): La deducción inmediata suele ser ganadora, ya que el flujo de efectivo liberado hoy puede reinvertirse para generar rendimientos superiores.
• Si solo consideras la inflación: La depreciación ordinaria podría proteger mejor el valor real del dinero, especialmente en activos de larga vida útil donde el ajuste por inflación anual juega a favor del contribuyente.
Condiciones y Exclusiones Críticas No todos los activos califican. Quedan fuera del beneficio el mobiliario de oficina, los vehículos de combustión interna y el equipo de blindaje. Además, es indispensable contar con una opinión de cumplimiento positiva y la aprobación del Comité de Evaluación del Plan México.
Conclusión
Optar por el Plan México es, ante todo, una decisión de liquidez. Si tu empresa necesita flujo de efectivo inmediato para expandirse o cubrir pasivos, la deducción inmediata es una herramienta poderosa. No obstante, si la prioridad es una planeación fiscal conservadora que mitigue riesgos de cambios en las tasas impositivas futuras, la depreciación tradicional sigue siendo una opción sólida. La clave está en realizar una proyección financiera que considere tanto el costo de capital nominal como el real antes de tomar una decisión.